venerdì 11 agosto 2017

Quanti litri di inchiostro per calcolare il nostro niente/Cuántos litros de tinta para calcular nuestra nad

da "Ciò che resta"
FaLvision Editore
(trad. Marcela Filippi)
                                                          siamo vivi e questo                                                          spesso non ci basta...

Svergino penne a non finire
questa sera che graffio il tessuto
della notte, dedicando lune
a lei che le lune le divora;
il tempo è pazzo come l'uomo,
disintegra le traiettorie degli occhi
nell'approccio con gli altri oggetti,
elementari perché calcolano il nostro
essere niente: pensierosi squarci.


                                                        Estamos vivos                                                        a menudo no nos basta...

Desfloro bolígrafos sin fin
en esta tarde en que rasguño el tejido
de la noche, dedicando lunas
a ella que las lunas las devora;
el tiempo es loco como el hombre,
desintegra las trayectorias de los ojos
en el acercamiento con los otros objetos
elemental porque calculan nuestro
ser nada: pensativas grietas.

LA PIEL/LA PELLE

(trad. Marcela Filippi)

La primera palabra del día tarda casi siempre en aparecer.
Uno empieza siempre muy temprano a llamar a la puerta de la primera letra. Si abre toma café con ella y ensaya a decirla en alta voz.
Recorre sus perfiles hasta que el cielo del paladar aprueba el sabor preciso la nota que da la clave. Todo lo demás es música, arquitectura de sonidos.
Luego empiezan a llegar si hay suerte, sonoridades mayores.
Se sabe que esta es la soledad de toda escritura. La posible imposibilidad del nombrar.
Todo verso es una hipótesis de trabajo.
A veces basta con el eco del nombre de una calle. Una emoción que se desborda.
Si hay suerte construiremos la casa en que pasar el día.
Sus paredes, las puertas y ventanas permanecerán en pie cubiertas con la misma piel de las palabras

La prima parola del giorno
ci mette un po’ prima di arrivare.

Si comincia sempre molto presto
a bussare alla porta della prima
lettera. Se apre prende il caffè insieme a lei
e prova a dirla ad alta voce.

Percorre i suoi profili fino a quando il cielo
del palato approva il sapore preciso
la nota che dà la chiave.
Tutto il resto è musica,
architettura di suoni.

Poi cominciano ad arrivare
se c’è fortuna, sonorità maggiori.

Si sa che questa è la solitudine
di tutta la scrittura. La possibile
impossibilità di nominare.

Ogni verso è un’ipotesi di lavoro.

A volte basta l’eco
del nome di una strada.
Un’emozione che trabocca.

Se c’è fortuna costruiremo
la casa in cui trascorrere la giornata.

Le sue pareti, le porte e finestre
resteranno in piedi
coperte
con la stessa pelle
delle parole.

RESURRECCIÓN/RESURREZIONE

de/di Roberto Bolaño
(tard. Marcela Filippi)

La poesía entra en el sueño
como un buzo en un lago.
La poesía, más valiente que nadie,
entra y cae
a plomo
en un lago infinito como Loch Ness
o turbio e infausto como el lago Balatón.
Contempladla desde el fondo:
un buzo
inocente
envuelto en las plumas
de la voluntad.
La poesía entra en el sueño
como un buzo muerto
en el ojo de Dios.


La poesia entra nel sogno
come un sommozzatore in un lago.
La poesia, coraggiosa come nessun altro,
entra e cade
a piombo
in un lago immenso come Loch Ness
o torbido e infausto come il lago Balaton.
Contemplatela dal fondo:
un sommozzatore
innocente
avvolto nelle piume
della volontà.
La poesia entra nel sogno
come un subacqueo morto
nell’occhio di dio.

Elogio delle macchine da scrivere/Elogio de las máquinas de escribir

di/de Corrado Alvaro
(trad. Marcela Filippi P.)
E’ il cavalletto cui sono legato per molte ore del giorno, che amo come la condanna alla fatica. Nulla mi dà più di questo il senso miracoloso delle lettere dell’alfabeto, di che cosa sia capace l’uomo con trentadue segni. Chi scrive a mano ha perduto il senso di questi, come del primo sillabario. Le parole nascono per formazioni cristallizzate, e la stessa calligrafia ne dà un colore invariabile; si scrive per simboli più che per lettere, e ogni parola è una formula e un’idea. Le lettere prendono una consistenza diversa a seconda dei loro incontri, ogni gruppo di lettere è un’opera dell’immaginazione, un disegno, un colore per se stesso. La macchina da scrivere rappresenta il caos, il sillabario, la fatica elementare. Il peso delle parole diventa pericolosamente lieve, e la fatica letteraria perde molto del suo mistero e del sortilegio. Lo strumento stesso serve per segnare il tempo e le distanze, segna i limiti, traccia le possibilità, trascina come un motore caldo. La sua voce stridente s’intona pian piano, diviene quasi melodica, dà un sentimento di fatica meccanica e manuale. Pericoloso lavoro. Il suo ritmo si alimenta di se stesso, e un arresto improvviso fa piombare la stanza in un silenzio sinistro. Bisogna scrivere, scrivere, e l’opera corre come un fiume che straripa trascinando ogni sorta di detriti. Alla fine si lavora per contentare la macchina. Non è vero che essa non riveli la psicologia di chi se serve. Essa nasconde, sì, il disordine e l’emozione di certi momenti, sotto i suoi segni inalterabili; ma ci sono gruppi di lettere che io scriverò sempre difettosamente; ognuno a suo modo; sillabe che posporrò sbagliando ostinatamente, righe più forti e più deboli, e in certe parole farò sempre il medesimo errore. La macchina a scrivere trascina anche a quello che non volete, schiaccia tutto sotto la piattezza banale delle sue lettere, e ad ogni parola è uno sforzo per trovare di meglio, e risollevare le sorti della pagina invariabilmente volgare, buona per tutto, dalla fattura commerciale alla poesia. Una pagina di letteratura che resiste scritta a macchina, e non sembra puerile, stupida, comune, forse non ha più nulla da temere.
Da Almanacco letterario Bompiani 1930, Bompiani, Milano 1929
(Corrado Alvaro San Luca -Reggio Calabria-, 15 aprile 1895-Roma, 11 giunio 1956. Scrittore, drammaturgo, giornalistae poeta italiano)

Elogio de las máquinas de escribir
Es el trípode al que estoy muy ligado por muchas horas del día, que amo como la condena a la fatiga. Nada me da más de este sentido milagroso de las letras del alfabeto, de lo que el hombre es capaz, con treinta y dos signos. El que escribe a mano ha perdido el significado de éstos, como del primer silabario. Las palabras nacen a través de formaciones cristalizadas, y la misma caligrafía le da un color invariable; se escribe por símbolos más que por letras, y cada palabra es una fórmula y una idea. Las letras adquieren una consistencia diferente en función de sus conjuntos, cada grupo de letras es una obra de la imaginación, un diseño, un color por sí mismo. La máquina de escribir representa el caos, el silabario, el esfuerzo elemental. El peso de las palabras se vuelve peligrosamente leve, y fatiga literaria pierde mucho de su misterio y sortilegio. La misma herramienta se utiliza para marcar el tiempo y las distancias, marca los límites, traza las posibilidades, arrastra como un motor caliente. Su voz estridente se entona poco a poco, se vuelve casi melódica, da una sensación de fatiga mecánica y manual. Peligroso trabajo. Su ritmo se alimenta de sí mismo, y una detención repentina sumerge la habitación en un silencio siniestro. Hay que escribir, escribir, y la obra fluye como un río que desborda arrastrando toda suerte de desechos. Al final se trabaja para satisfacer la máquina. No es cierto que ésta no revela la psicología de los que se sirven. Ella oculta, sí, el desorden y la emoción de ciertos momentos, bajo sus signos inalterables; pero hay grupos de letras que siempre escribiré defectuosamente; y cada uno a su manera; sílabas que pospondré mal obstinadamente, líneas más fuertes o más débiles, y en algunas palabras haré siempre el mismo error. La máquina de escribir también conduce a lo que ustedes no desean, aplasta todo bajo la planitud banal de sus letras, y a cada palabra es un esfuerzo para encontrar algo superior, y mejorar la suerte de la página invariablemente vulgar, buena para todo, desde la confección comercial a la poesía. Una página de literatura que escrita a máquina resiste, y no parece pueril, estúpida, común, tal vez ya no tiene nada que temer.
De Almanaque literario Bompiani 1930, Bompiani, Milán 1929
(Corrado Alvaro San Luca -Reggio Calabria-, 15 de abril 1895-Roma, 11 de junio 1956. Escritor, dramaturgo,periodista y poeta italiano)

Desolación/Desolazione

de/di María Isabel Saavedra
(trad. Marcela Filippi)

Madre, maga, amada:
¡Susúrrame esta noche con brutal franqueza, con despojo!
El desierto deslumbra la blanca sábana.
¿Qué llama cuida con esta devoción?
¿Quién es la mujer que se espeja en el espejo?
Parpadea una vela.
Acaso el descubrimiento
de la minúscula partícula
resulte una razón suficiente.
El amurallado: de uno por uno cada ladrillo,
uno que pone el amurallado
y otro que pone el mundo.
Aligera tu dulce paso.
Hilvana de una vez el suave pétalo.
Me miro en mí y no te encuentro.
No encuentro a mis hermanos.


Madre, maga, amata:
Sussurrami questa notte con brutale franchezza, con disagio!
Il deserto abbaglia il bianco lenzuolo.
Di quale fiamma si prende cura con tanta devozione?
Chi è quella donna che si specchia allo specchio?
Tremola una candela.
Forse la scoperta
di una piccola particella
risulti una ragione sufficiente.
La muratura: uno ad uno ogni mattone,
uno messo dal muro
e un altro che mette il mondo.
Alleggerisci il tuo dolce passo
imbastisci in una volta il soave pétalo.
Guardo dentro me stessa e non ti trovo.


Non trovo i miei fratelli.

Melancolía de una statua/Malinconia di una statua


de/di Marta López Vilar
(trad. Marcela Filippi)


Cansada, reclinas la cabeza buscando tu memoria
entre esa pesadumbre.
Cierras los ojos en busca de ese mar
que a otros cuerpos se llevó de tu lado,
vuelto en cenizas y vejez, siendo calor 
prematuro de la muerte.
Reclinas la cabeza y no sientes la mano
frágil que sostiene tu cansancio,
esa oscuridad que albergan tus ojos
en pleno amanecer.

Nada tienes salvo la soledad esculpida
en todo lo guardado, el oleaje minucioso
del dolor horadando el tiempo
hasta borrarte.

Cansada, te preguntas dónde se hará
el cántico hermoso de la noche,
en qué lugar recogerás tu luz y tu presencia,
y hacia qué lugar se marcharon las palabras
de todo lo perdido.




Stanca, inclini la testa cercando la tua memoria
in quella pena.
Chiudi gli occhi alla ricerca di quel mare
che portò via altri corpi che ti erano accanto,
trasformato in cenere e vecchiaia, essendo calore
prematuro della morte.
Inclini la testa e non senti la mano
fragile che sostiene la tua stanchezza,
quell'oscurità che i tuoi occhi ospitano
in piena alba.

Non hai nulla tranne la solitudine scolpita
in ciò che è custodito, il moto ondoso minuzioso
del dolore penetrando il tempo
fino a cancellarti.

Stanca, ti chiedi dove si farà
il bellissimo cantico della notte,
in quale luogo raccoglierai la tua luce e la tua presenza,
e in quale luogo sono andate le parole
di quel che è perduto.

Ulises/Ulisse

de/di José Cereijo
(trad. Marcela Filippi)

Besarte todavía, mientras en los cristales
una luz indecisa
anuncia la llegada de un día no previsto
en el que vivir juntos, pero esta vez a solas.

Prometerte en voz baja que ya nunca
me volveré a marchar -y que esta vez sea cierto,
porque ya no hay caminos
o perdí su recuerdo.

Saber, hermosamente,
que ya todo es mentira, y que no importa,
porque, después de la verdad, hay vida,
o, más allá de una verdad, hay otra.

Y aprender el amor que cabe en tanta ausencia.




Baciarti ancora, mentre nei cristalli
una luce indecisa
annuncia l'arrivo di un giorno non previsto
in cui vivere insieme, ma questa volta da soli.

Prometterti a voce bassa che mai più
partirò di nuovo -e che questa volta sia vero,
perché non ci sono più strade
o ne ho perso il ricordo.

Sapere, leggiadramente,
che ormai tutto è bugia, e che non ha importanza,
perché, dopo la verità, c'è vita,
o, che oltre una verità, ce n'é un'altra.

E imparare l'amore che sta in tanta assenza.